Treinta y cuatro horas bastaron
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El sábado 22 pidió licencia otra vez.
Entre una cosa y la otra transcurrieron treinta y cuatro horas.
Tiempo que dura un fin de semana largo, o lo que tarda en olvidarse una noticia.
El Congreso local aprobó el regreso y la partida, y previsiblemente se erija en Colegio Electoral para designar al que ocupe su poder ejecutivo, administrando como quien administra la llave de su casa.
Una naturaleza —quasi bancaria— de lo que se deposita y retira a voluntad.
La propia Presidenta lo dijo sin advertir lo que estaba señalando:
Que fue decisión personal el regresar, y fue decisión personal retirarse.
Luego entonces, una gubernatura no es un encargo conferido por la comunidad y de naturaleza electoral, sino una posesión que su dueño porta o guarda según convenga a su cálculo.
Cabe recordar en tanto, que mientras esa entidad federativa se administra desde esa intermitencia, se........
