Los que No bajaron de los barcos y la impostura argentina
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La frase, atribuida al dramaturgo Enrique Santos Discépolo fue convertida en dogma identitario del siglo XX, y pretende una genealogía europea que excluye lo indígena y lo mestizo, y pretende construiruna superioridad racial disfrazada de orgullo nacional.
El problema no es que Argentina haya recibido inmigración europea masiva —lo hizo, tardíamente, entre 1880 y 1930—.
El problema es la ceguera histórica de creer que esa oleada reciente la convirtió en la heredera legítima de Europa en América, cuando el verdadero crisol continental, el que integró lo europeo de manera profunda, temprana y sostenida durante cinco siglos, y hasta el presente, es México.
Los datos desmontan el mito con facilidad incómoda. Mientras Buenos Aires era todavía un puerto muy marginal del Virreinato del Río de la Plata —de escasa relevancia hasta fines del siglo XVIII—, la Nueva España —hoy México— operaba ya el correo regular más antiguo del continente, hospitales en........
