"Perrhijos"
Veo a la gente pasar con sus "perrhijos".
Los llevan con correas de diseño, algunos cargados como infantes y, en el colmo de lo antinatural, otros en carriolas.
Me detengo a mirar.
El perro, cuya esencia es explorar, oler y trotar, queda reducido a un accesorio de lujo, un objeto de acompañamiento que ha perdido su derecho a ser, simplemente, un perro.
Me cuesta trabajo entender que algo se ha desplazado silenciosamente en nosotros: ya no miramos a los animales como lo que son, sino como sustitutos de lo que tememos perder o no hemos sabido sostener.
Días después, en Monterrey, esa idea dejó de ser una impresión........
