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De la muerte de Dios a la transición de hoy: a la muerte del Otro

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19.08.2026

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El nihilismo, entendido como la pérdida de sentido y el miedo a la nada, sumió al hombre del siglo XX en la angustia existencial. 

Sin embargo, lo que Occidente vivió como una tragedia metafísica, la filosofía oriental lo había descifrado siglos atrás como el principio de la verdadera libertad. 

Corrientes como el Zen o el taoísmo no solo continúan el camino de la deconstrucción del "Yo" que inició el nihilismo, sino que lo trascienden, donde el hombre occidental ve un abismo terrorífico, el pensamiento oriental encuentra la iluminación de la vacuidad.

El nihilismo occidental vació el cielo, pero dejó al ser humano atrapado en el desierto del sinsentido. 

La muerte de los grandes relatos nos arrojó a una libertad que duele, una condena existencial donde la falta de un propósito divino se siente como una amputación. 

Es en este punto de quiebre donde la filosofía oriental se erige como la continuadora natural y el remedio de la crisis contemporánea. 

Al abrazar el concepto del Śūnyatā (la vacuidad) o el Wu wei (la no-acción), Oriente toma la antorcha del nihilismo nietzscheano para demostrar que la Nada no es ausencia de vida, sino el lienzo puro donde todo es posible.

La crisis de sentido que define a la modernidad tardía encuentra su raíz en el nihilismo diagnóstico de finales del siglo XIX. 

Tras la disolución de las verdades metafísicas occidentales, el sujeto contemporáneo quedó desamparado ante un vacío existencial que la tecnología y el consumo solo logran anestesiar. 

Este trabajo propone que la verdadera continuidad y superación de........

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