¡Alerta de genios!: Los tuiteros que juegan a ser Maquiavelo creyendo tumbar imperios con tres tuits
Cuando la presidencia publica un mensaje en redes sociales advirtiendo que la nación está por encima de cualquier nombre, el observador de café corre emocionado a proclamar el fin del "Maximato".
Es la ilusión del manotazo definitivo que decapita al rival de un solo golpe.
Qué conmovedora inocencia.
Creer que un texto de tres párrafos redactado por un community manager desmantela un feudo construido a lo largo de un sexenio es confundir la ortografía con el ejercicio del poder real.
Lo que no te dicen los medios de comunicación tradicionales —porque no lo saben ni lo comprenderán— es que el control verdadero se mide en la casilla y en la plaza, no en el ecosistema digital.
Mientras la comentocracia se desgasta debatiendo rumores etéreos en X (antes Twitter), el mando opera bajo la física cuántica de los clásicos orientales, donde el poder no destruye, sino que metaboliza.
El análisis político digital confunde con frecuencia........
