Una novia rara I
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De buenas que ya es de noche porque este artículo está algo sicalíptico, espero que los güercos ya estén dormidos.
El caso del viejito solo, no mortificaba a nadie, la vida transcurría su diario devenir rutinario, cada quien con sus funciones vitales a como Dios les daba a entender en sus diferentes niveles sociopsicosociales.
Sin que nadie se desgarrara las vestiduras, resulta que por ahí andaba suelta una muchacha de casi 70 años, muy aficionada a los juegos de azar, lo que fuera, desde maquinitas, loterías, bingos, cartas, poker, burro (sin agraviar) empachado, Kon kian, 8 pocitos (sin albur).
Buena para hacer trampas, abandonada, porque ya nadie le aguantaba el vicio de los juegos de azar, recientemente a los casi 70 años, empezó a meter en líos a los médicos de Gine, argumentando por casi dos años y de manera........
