De pronosticar lo probable a diseñar lo deseable
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¿por qué seguimos perdiéndolos? ¿Por qué la humanidad, con toda su capacidad intelectual acumulada, continúa repitiendo errores que ya conoce?
La respuesta no está en la falta de inteligencia ni en la escasez de información, está en algo más sutil y más difícil de corregir:
La manera en que construimos el futuro, o más precisamente, en que no lo construimos — lo pronosticamos. Y pronosticar no es lo mismo que construir.
Confundir lo que podría ocurrir con lo que debería ocurrir es el error más costoso de la gestión humana, las tendencias del pasado señalan un futuro probable, no necesariamente un futuro deseable.
La manera dominante de pensar el futuro en la gestión pública y privada es la proyectiva:
Tomamos datos del pasado.identificamos tendencias.Aplicamos alguna función de transformación y declaramos que eso es el futuro.El supuesto implícito es que el mañana es una extensión corregida del ayer, que las variables relevantes son las que ya medimos, que el mundo alrededor de nuestros indicadores permanecerá constante mientras nosotros actuamos sobre ellos.
Es un método útil para horizontes cortos y sistemas estables, para todo lo demás — que es la mayor parte de lo que realmente importa — es una trampa elegante.
Porque al estrechar el foco sobre el futuro más probable derivado del pasado, descarta implícitamente todas las avenidas que podrían ser más deseables pero que........
