Apuntes para desmemoriados (IV), el futuro se trabaja hoy
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Los políticos viven atrapados en el único calendario que les importa: el de la siguiente elección.
Tres años, seis años, la reelección si la hay.
Bajo ese calendario, todo lo que no rinda frutos antes del próximo domingo de votación simplemente no existe en su cabeza.
Pero debajo del riesgo de solo ver el ciclo corto corren otros, mucho más lentos y tercos, que no se detienen a esperar a nadie:
El envejecimiento de la población, el agotamiento de las pensiones, la dependencia alimentaria, la fragilidad fiscal propia y la del vecino, entre lo más críticos.Esas tendencias no van a resolverse solas, y tampoco van a esperar a que algún gobierno tenga ganas de atenderlas fuera de temporada electoral. Pero tampoco son destino inevitable.
Son, si se les toma en serio a tiempo, la lista exacta de las oportunidades que hay que construir.
No hay futuro deseable que llegue por accidente, lo que sigue es el intento de nombrar, con treinta años de anticipación, cuál queremos construir.
No vamos a adivinar qué va a pasar.
Lo que toca ahora es distinto y es más difícil, porque exige algo que esta generación practica poco:
Decidir, con treinta años de anticipación.Qué país queremos tener.Y trabajar hacia el presente desde esa visión para saber qué hay que hacer ya, hoy, esta semana empieza el termino, para que ese país exista cuando llegue el año en que ya no tendremos margen para improvisar.Treinta años no es una cifra retórica.
Es el plazo que ya está escrito, sin ambigüedad, en los propios pronósticos oficiales bajo........
