Eskerrik asko por estar ahí
Hay semanas en las que las palabras se atascan. Miras el calendario, sabes que llega el martes y la contraportada te espera con mezcla de vértigo y responsabilidad que nunca desaparece, aunque hayan pasado 30 años desde que una empezó en DEIA. Y luego hay semanas en las que la columna se escribe sola. Después de unas vacaciones, una vecina, Julia, me paró en la calle: “Te tengo........
