Unos van de cuarentena, otras de centaura
Sin alarmas innecesarias, lo del brote en el crucero antártico sugiere que la despreocupación de irse de vacaciones se contagió a quienes debían velar por la seguridad de sus invitados. De momento va a servir para que aprendamos lo que son los hantavirus antes de olvidarlos de nuevo -a ver cuántos sabrían hoy describir lo que es un coronavirus, a pesar de la que lió el pangolín aquel de Wuhan-.
Se acordarán de ‘Verano azul’ -no mientan, que la han dado cien veces- y cómo cantaban “del barco de Chanquete no nos moverán”; pues bien, del crucero ha habido desbandada: una treintena de pasajeros admite la compañía que abandonaron........
