Hacer balances no es igual que balancearse
Agridulce final de Korrika. Es una gozada que la calle reúna a miles de euskaltzales por el mero placer de compartir la lengua o el compromiso de proyectarla o ambos. La ciudadanía volvió a estar a la altura del reto. La organización pudo haberlo rematado mejor. Ayer hizo balance y en él primó la innegable satisfacción por lo vivido en los once días anteriores. Pero pareció balancearse por encima de las polémicas que ella misma creó.
Ayer, Korrika se reafirmó en relación a los vetos aplicados a la participación y en el sesgo de los jóvenes elegidos por los organizadores para representar a la nueva generación comprometida en los siete........
