Entusiasmos peligrosos y, además, caros
Los que temían que la visita del Papa al Estado fuera a atenuar el ruido judicial y la erosión a Pedro Sánchez han hecho lo posible por lograr lo contrario: opacar los mensajes incómodos de León XIV con el toque de bombo. Es cierto que se las pintan las filtraciones de informes policiales ellas solitas para proyectar la sensación de que hemos convivido en una historieta de Anacleto, agente secreto -que me perdone el gran Vázquez-, con media docena de nombres repetidos en presuntas tramas reprobables sin piedad aunque solo sea por lo cutres.
Pero el hambre -desgastar a Sánchez- y las ganas de comer -enterrar el reproche del Papa a los que viven de........
