Martius
Pessoa, un escritor muy pesimista, decía que “la vida es un viaje experimental que hacemos todos involuntariamente”. Y no nos damos cuenta hasta que el recorrido ha empezado.
Las primeras paradas en la carretera son livianas: estamos felices de la excursión. Según se suceden las detenciones, pensamos que el paisaje es espléndido y el cielo muy azul; vemos pájaros y flores por el camino hasta que, inesperadamente, entramos en un túnel.
Un solo túnel no nos asusta. Volvemos al cielo y está un poquito más nublado. Así pasa la vida: el escritor portugués fue muy realista.
La vida es parecida al mes de marzo. Después de escribir “marzo” he pensado que es una falta de respeto comparar la vida con un mes. Hay veces que, por quedar bien, escribimos verdaderas bobadas. Sin embargo, hay algo que une el mes con la alegría y el pesimismo.
Al emperador Julio César le avisaron cuando llegaba al túnel. Cuenta Plutarco que un vidente le dijo que tuviera cuidado el 15 de marzo, los idus de marzo, el día en que iba al Senado. Julio César se rió de él y le dijo: “Los idus de marzo ya han llegado”, y el vidente le contestó: “Pero aún no han acabado”.
Le asesinaron el 15 de marzo del año 44 a. C. Su mujer, Calpurnia, ese mismo día, le dijo: “Por favor, no vayas”. César no la escuchó, se puso su toga........
