El escritor de diarios
MUCHAS personas comienzan a escribir su diario, con frecuencia en la adolescencia, con sus primeros amores o decepciones, cuando el mundo gira alrededor de uno mismo. Muchas de ellas acaban abandonando el hábito, los derroteros de la vida los llevan por otros caminos menos literarios.
Sin estar muy seguro de esta afirmación, creo que el primer diarista conocido y el que impondría esta variante del escribidor, fue H. Frederic Amiel. Amiel fue un escritor suizo nacido en Ginebra, escribió novela, ensayo, teatro, sin mucho éxito, fue también académico y llegó a ser rector de la Universidad de Ginebra. Aun así siempre se sintió un tanto frustrado en su vida profesional y personal como lo relata en sus diarios. Sus diarios fueron publicados bajo el título de “Journal intime” en 1884 después de su muerte y se convirtieron en su legado literario, sin que él pudiese verlo. Veinte mil páginas en 20 tomos que resumen su visión sobre la psicología y condición humana, sus éxitos, sus frustraciones amorosas, sentimientos, opiniones, y pensamientos sobre diversos temas a lo largo de toda su vida. De firmes convicciones y creencias dice frases como estas: “No niego los derechos de la democracia; pero no me hago ilusiones respecto al uso que se hará de esos derechos mientras escasee la sabiduría y abunde el orgullo. Saber envejecer es la obra maestra de la cordura y una de las partes más difíciles del gran arte de vivir”. Afirmaciones que ya probablemente decían los griegos. La sabiduría se transmite como un río a lo largo de los siglos. Es el primer autor que publica sus diarios y es la referencia para esta rama de la literatura. Borges era un admirador de sus diarios. Tengo que confesar que solo he leído el primer tomo. Ahí esta los otros 19 tomos esperando ser leídos como tantos otros.
En el otro extremo, al menos en cantidad de páginas, es el último libro de diarios publicado por José Luis Cancho “El murmullo de los otros”, un maestro de la elipsis. Una memoria personal en un centenar de páginas que abarcan varios años recientes (tal vez por eso lo publica papeles mínimos) en el que se habla más de otros poetas y escritores que de su vida personal, aunque también nos cuenta algunas cotidianidades. Y dice cosas como estas: “Ocultarse en el lenguaje, habitar en él, el diario íntimo es una manera de soñar y en consecuencia de divagar”. También habla de sus paseos por la Concha o el río Urumea con Karmelo Iribarren que con su “Diario de K” publicó hace años sus diarios, que va renovando cada cierto tiempo. Este libro por el contrario es extenso, nos presenta algunas reflexiones, aforismos, algún poema, con su fino humor e ironía relata su visión de........
