¿Es posible otra España? Euskadi y el reto del Estado plurinacional
He dudado entre posibles preguntas para comenzar este artículo tales como: “¿Es posible otra España?” “Modelo de Estado y nacionalismos” “España y los nacionalistas” “¿Qué es España?” “¿Euskadi versus España?” Creo que cualquiera de ellos podría servir. Al fin y al cabo trato de hablar de Euskadi-Nación y Patria de los Vascos y de España o Francia; de su relación, de sus amores y desamores, sabores y sinsabores. Escribir sobre la Euskadi peninsular –la de este lado del Bidasoa, Araba, Bizkaia, Gipuzkoa y Nafarroa– y de España. Sin olvidarnos de Iparralde –Lapurdi, Benafarra, Zuberoa– y de Francia.
Muy a comienzos del siglo pasado los nacionalismos de Euskadi, Galicia y Cataluña iniciaron sus primeros contactos con la intención de buscar el apoyo mutuo y hacer frente a un Estado español que arrancaba aturdido y centralista, convulso y con la imperiosa necesidad de encontrarse así mismo después de tres sangrientas Carlistadas. Guerras carlistas premonitorias de una abolición brutal del sistema foral en territorios que conocían, y vivían, a su manera un autogobierno basado en el pacto y en el acuerdo con el poder central. La voluntad de seguir siendo y la determinación de no diluirse y desaparecer como pueblos dieron origen, a la traslación política del sentimiento de pertenencia, es decir dieron origen a los nacionalismos de los pueblos sin estado. La Declaración de Barcelona de 1998 es posiblemente el compromiso más explícito por parte de los nacionalismos vasco, gallego y catalán mayoritarios en comprometerse en la construcción de un Estado plurinacional, pluricultural y plurilingüe. Compromiso de colaboración conjunta para construir un Estado que reconozca y respete nuestro ámbito de decisión y a conseguir el reconocimiento pleno de nuestros hechos nacionales desde el respeto democrático a las decisiones ciudadanas. Otro modelo de Estado es posible.
Es cada vez........
