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Tengo fe

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29.03.2026

Felipe VI, ante el embajador de México, en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid, dejó a cierta audiencia confundida tras haber hecho un gesto de acercamiento a México al reconocer el lunes 16 “abusos y controversias éticas” durante la colonización de América por parte de los conquistadores españoles. La palabra conquistador, de por si, se las trae. Ante esto la carcundia ha reaccionado como se esperaba hablando de lo extraordinario que fue todo y de cómo, al parecer, el oro que buscaban frenéticamente era para simple empaste dental. Algo aprendí cuando en Venezuela nos decían que Simón Bolívar había sido El Libertador y cuando llegué al colegio Marianistas de San Sebastián me cambiaron el nombre de Iñaki a Ignacio y me dijeron que Simón Bolívar había sido un traidor separatista que había roto el Imperio.

Hago el apunte porque el rey estuvo en Gernika acompañando al presidente alemán Frank Steinmeier el 28 de noviembre 2025. Ni el rey acompañante ni el Gobierno español dijeron nada sobre la responsabilidad estatal del bombardeo, dejando de lado del saludo, incluso, al sobreviviente gernikés Emilio Aperribai, salvado por sus padres de la masacre.

Personalmente haría una pregunta parlamentaria al gobierno español del por qué, abierto el camino, no hacen lo mismo el gobierno español y el rey, sobre lo que apuntó Felipe VI en el Museo en relación con los abusos y, en éste caso, la masacre del bombardeo. De que se puede, se puede.

Próximo el Aberri Eguna, conviene recordar algunas cosas. Una de ellas es que el PSE celebró el Aberri Eguna hasta 1979, pero que, tocado por sus expectativas de gobierno en España dejaron de hacerlo pues ir de la mano de los nacionalistas vascos, manchaba. La prueba está en que se opusieron a que el Aberri Eguna se consagrara en el Estatuto de Gernika, ese año 79, como fiesta de la Comunidad. No tenemos celebración oficial.

Otro dato y muy importante es que en 1976, todos pensamos ingenuamente que muerto Franco en la cama, ETA dejaría de actuar. Hoy es el día en el que no han reconocido su inmenso error ni su responsabilidad criminal. La prueba está en ese año 1976 el Gobierno Vasco en el exilio presidido por el Lehendakari Leizaola, junto a todos los partidos y sindicatos vascos, convocamos el Aberri Eguna en Iruña. Queríamos todos, partidos y sindicatos, torcerle el brazo al gobierno de Arias Navarro cuyo ministro de Gobernación se apellidaba Fraga Iribarne. Podía haber sido algo muy sonado.

¿Pero qué ocurrió? ETA secuestró y mató vilmente al empresario Aingeru........

© Deia (Tribuna Abierta)