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¿Competitividad para ganar o para vivir mejor?

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31.07.2026

La competitividad ocupa desde hace décadas un lugar central en el debate económico vasco. Instituciones, empresas, centros tecnológicos y organismos públicos coinciden en la necesidad de reforzarla para afrontar los retos de un entorno global cada vez más exigente. Sin embargo, existe una particularidad llamativa en la forma en que Euskadi suele abordar esta cuestión. Rara vez se presenta la competitividad como un fin en sí mismo.

Conceptos como “competitividad para el bienestar”, “crecimiento inclusivo”, “cohesión social”, “desarrollo sostenible” o “prosperidad compartida” aparecen de forma recurrente en informes estratégicos y documentos de referencia. La competitividad se describe habitualmente como una herramienta al servicio de objetivos sociales más amplios, y no exclusivamente como una carrera por ganar posiciones en rankings económicos internacionales. Esta característica puede analizarse a través de la dimensión “Masculinidad” (MAS) del modelo 6D del sociólogo Geert Hofstede, una de las referencias más utilizadas para estudiar diferencias culturales entre sociedades.

La dimensión MAS distingue entre culturas que enfatizan la competición, el logro visible, la asertividad y el éxito material, y aquellas que conceden mayor importancia a la cooperación, la modestia, la calidad de vida y el consenso. En la terminología de Hofstede, las primeras se describen como más “masculinas” y las segundas como más “femeninas”.

España ya se sitúa relativamente cerca del extremo femenino de esta dimensión en comparación con muchas economías anglosajonas o asiáticas. Sin embargo, diversos indicadores sugieren que Euskadi podría situarse incluso más cerca de ese polo femenino.

Esta posibilidad encuentra cierto respaldo en numerosos diagnósticos recientes. Documentos o visiones como Competitividad para el bienestar de Euskadi 2040: una........

© Deia (Tribuna Abierta)