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¿Valió la pena “madrugar” para oír a Díaz-Canel?

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15.03.2026

Este viernes “madrugué” para escuchar íntegramente la comparecencia ante la prensa del gobernante votado (que no electo) por algunos cientos de compatriotas, Miguel Díaz-Canel Bermúdez. El evento había sido señalado para una hora intempestiva: las siete y media de la mañana. Obligado a escucharlo por mi condición de informador, supongo haber sido uno de los pocos cubanos que puso su despertador para la ocasión. Tal vez yo exagere, pero me parece probable que ese horario inusitado tenga méritos suficientes para figurar en un récord Guinness…

Se trata, por lo demás, de una decisión que, al menos para los cubanos de a pie, resulta inexplicable. ¿Por qué una comparecencia presidencial tan temprano en la mañana! Se trata de una interrogante que se formulan muchos compatriotas. Descartado el mero propósito de joder (algo que, incluso para los castristas, sería impensable en  estos tiempos de justificadísima irritación extrema de sus súbditos, demostrada con hechos), solo queda barruntar que se haya tratado de otra medida más relacionada con la catastrófica situación energética que sufre la desdichada Cuba.

En cualquier caso, quedé defraudado por la “conferencia de prensa” (alguna denominación hay que darle) del Presidente designado. Y no sólo por la no participación de periodistas independientes (eso sería aspirar a demasiado), sino ni siquiera extranjeros. Pero ya sabemos que, en todas estas materias relacionadas con la información (o, mejor, la agitación), los castrocomunistas prefieren obrar sobre seguro y confiar en los plumíferos y cotorrones que les han dado pruebas de su fidelidad.

Lo único —creo— que, en la hora y media de palabrería bolchevique, puede calificarse de “nuevo” fue el reconocimiento de las conversaciones que están teniendo lugar entre las........

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