No sería intervención militar cuando el fin es humanitario
LA HABANA.- ¿Pudieron no firmar y quedarse de brazos cruzados? La realidad es que firmaron, y hasta fueron al desfile. Después llegaron a la casa en apagón y con hambre, contando los dos o tres dólares que van quedando hasta la próxima remesa o maldiciendo lo poco o nada que les sirve el salario o la pensión para comer y vestir, para tener esa vida digna a la que aspiraron alguna vez, y que ahora saben jamás tendrán. Porque lo de la electricidad será para el 2050 y, a lo demás por solucionarse —que es todo— ni siquiera le han puesto fecha, y esa “atemporalidad” quiere decir “nunca”.
Han aceptado una vez más echarle culpas al “bloqueo”, y hasta con la ridícula guapería a distancia, entre palabrotas y chusmerías, han firmado sus sentencias de muerte cuando así de fácil agregaron sus nombres a una lista que la dictadura exhibe ahora como prueba de legitimidad y que mañana usará para justificar el baño de sangre que significa la “guerra de todo el pueblo”.
El concepto parece una tontería, algo dicho así a la ligera, como porque no tienen mucho que decir, pero la “guerra de todo el pueblo” no es una “estrategia defensiva” sino un acto criminal meticulosamente pensado para que cualquier operación militar del exterior o acción interna, por muy precisas o “quirúrgicas” que sean, deriven en una masacre de civiles, a la vez que los jefes de jefes —a salvo en sus confortables refugios, buscando cerrar negocio a última hora o corriendo a montarse en un jet— se venden al mundo como “víctimas”. Y eso es algo que tanto las izquierdas en Europa como los demócratas en Washington siempre están dispuestos a........
