Esto no hay quien lo aguante: el costo de la vida en Cuba
LA HABANA.- Entre 10 mil y 30 mil pesos es el precio del contenido de una pipa de agua potable, depositado de modo clandestino en las cisternas y tanques vacíos de una vivienda. Incluso, según refieren sus pobladores, es posible que cueste mucho más en aquellos barrios periféricos del Cotorro, Habana del Este, Guanabacoa o La Lisa donde hace meses que el líquido no llega por las tuberías y donde, convencidos de que no habrá solución ni a corto ni largo plazos, los vecinos reúnen regularmente el dinero para semanalmente, o al menos todos los meses, contar con el servicio que las instituciones estatales no les brindan. Aclaro que es no tanto por la carencia de recursos (así se justifican, mientras se construyen conductoras que benefician al sector turístico o a empresas extranjeras que pagan bien) sino porque, al parecer, confían en que la población “resolverá creativamente” por su cuenta, en un contexto de abandono institucional, de indiferencia gubernamental que las personas han normalizado.
Con la electricidad comienza a suceder algo parecido, en precios y “clandestinidad” del servicio. En barrios de San Miguel del Padrón, 10 de Octubre, Arroyo Naranjo, Playa y Plaza, como hemos podido comprobar de modo directo con beneficiados y perjudicados, proliferan las denuncias de “venta de electricidad” por parte de trabajadores de la Empresa Eléctrica. Lo que consiste en llevar extensiones —usando los postes y el cableado ya instalados—, desde las llamadas “zonas priorizadas” o “circuitos no apagables” hasta aquellas viviendas o negocios situados en circuitos de apagón, y donde sus habitantes puedan desembolsar todos los meses entre 10 mil y 20 mil pesos a los funcionarios y........
