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Cuba se calentó y sería pecado dejar que se enfríe

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09.03.2026

LA HABANA.- Cuba se calentó. Gritos y acciones de protesta por toda la Isla este fin de semana. En La Habana no ha quedado un solo municipio en silencio. Hasta en Guanabo, que se ha dicho fue el único lugar de la capital donde nadie salió a las calles el 11 de julio de 2021, esta vez hubo cacerolazos en medio de la oscuridad, según reportan en redes sociales varios habitantes de la localidad, orgullosos de que, al fin esta vez, el descontento dejara de camuflarse en la resignación o en la indiferencia para expresarse tal cual.

Dejemos algo claro: el apagón ha sido la oportunidad pero no el detonante. El “bloqueo externo” es la excusa de quienes gobiernan pero los hechos más recientes demuestran que solo bajo presión extrema aflojan los bloqueos internos. Que cuando los comunistas se sienten seguros, abusan de nosotros; y que cuando están en peligro de caer y quieren “diálogo”, fingen comprensión de nuestros problemas, aunque sin reconocer que son la causa, y sin esconder que son capaces de usarnos como escudo para mantenerse en el poder. Y esa es la esencia criminal de la “guerra de todo el pueblo”, y de cualquier negociación que no pase por la obligatoria caída de los Castro.   

Se escucharon reclamos por luz y agua, por comida y contra abusos peores que la oscuridad y el hambre como métodos de control social, pero la palabra LIBERTAD se reiteró más que las otras, y es que ya son muy pocos los que no aceptan o aún no descubren que es la única solución a los males que nos afectan, que si primero alcanzamos a ser libres, inmediatamente comenzará a llegar todo lo demás que anhelamos.

La libertad hoy pudiera estar más cerca de ser alcanzada que otras veces porque, sin válvulas de escape que activar, sin aliados de los cuales esperar apoyo incondicional, sin combustible para mantener activa la maquinaria represiva por mucho tiempo, sin fieles más allá de los corruptos, oportunistas, tontos y mediocres de los que se han rodeado, a la dictadura solo le va quedando la retórica vaciada de sentido, de credibilidad y de realismo y que, por tanto, no le sirve ni para enfrentar un inofensivo meme.

Precisamente por eso hay más de un joven en prisión. Por el “crimen” de publicar un chiste en Facebook. Porque cuando a un gobierno le falta sentido del humor, cuando el humor es considerado traición o terrorismo, no estamos frente a un régimen demencial sino ante un poder que agoniza y corre a refugiarse en solemnidades y demás agruras, y por tanto no soporta que nos divirtamos con su fatalidad. Más cuando de nosotros espera lágrimas, sangre, miedo pero no risas y cacerolazos.

Este fin de semana hubo protestas pero también detenciones, golpizas, cortes masivos del internet y decenas de autos, camiones y motos de la policía quemando el combustible que no hay para las termoeléctricas y generadores. Aún así, ha dicho USA Today que las conversaciones entre Marco Rubio y la dictadura sí existen, que pronto serán anunciadas, que los Castro se quedan y que eso significa que habrá cambios, sin dudas. Pero, de ser cierto lo que asegura el medio, como cuando Obama, la libertad,podría quedar postergada hasta nuevo aviso y, si no hacemos algo pronto, será como un deja-vú. 

Las protestas por sí mismas, tal como han sido este fin de semana, no son suficientes para alcanzar la libertad. Hay que encontrar el modo de estar conectados de un extremo al otro de la Isla y que nuestros gritos no se apaguen en cuanto se enciendan las luces. Que el tono de los reclamos ascienda según escale la represión, y siempre unas cuantas notas por encima de esta, al punto de obligar al mundo a atender nuestras voces y a respaldarnos en nuestro objetivo. Esta pelea se gana adentro y afuera, y todos empujando por la libertad al mismo tiempo, sin pausa y a toda prisa porque el tiempo se nos acaba.

Nuestra crítica situación interna jamás ha tenido un origen externo, de modo que una solución definitiva y urgente debemos encontrarla entre nosotros mismos, y no habrá momento más propicio para hacerlo que este, cuando hay varios gobiernos en la región dispuestos a ayudar (y que ya están ayudándonos), por lo que solo bastaría que comencemos a ayudarnos nosotros mismos comenzando por evitar que un acuerdo que garantice la permanencia de los Castro frustre nuevamente esa libertad que este fin de semana volvimos a rozar con nuestras manos.    

Cuba no está a punto del colapso. La realidad es que ya colapsó. No fue el mes pasado, ni durante la pandemia, ni como consecuencia de las caídas de Nicolás Maduro, el SEN (Sistema Eléctrico Nacional) o el turismo. Mucho menos es resultado del bloqueo a los combustibles, sino de la añeja tozudez de quienes se escudan tras la mentira de la “construcción del socialismo” para continuar con la bachata de invertir en hoteles en vez de en infraestructura eléctrica; de exportar médicos y medicamentos en lugar de fortalecer los servicios de salud en nuestros hospitales; de ideologizar y no educar; de excluir y no democratizar, de convertir los derechos humanos en privilegio; de separar y discriminar a los cubanos entre leales y desleales a un Gobierno. La bachata de hacer creer al mundo que somos felices aquí, así como estamos, cuando la realidad es que nos han convertido en el país más miserable del universo. Cuba se calentó, y sería un gran pecado dejar que se enfríe una vez más.


© Cubanet