Estamos al borde, pero es un borde sin fin
LA HABANA, Cuba.- Desde el 3 de enero los cubanos, de una forma u otra, vivimos en vilo, más pendientes que nunca de las últimas noticias, de lo que se dice aquí y allá, de las bolas que se corren y desaparecen sin mayores consecuencias, de los murmullos, de los indicios. La esperanza inicial se ha convertido en anhelo y expectación prudente, porque lo que se creía cuestión de días sigue alargándose, y no sería la primera vez que el desenlace pronosticado, inminente, se trueca en una coda interminable, en un “todavía no”, en una nueva temporada, en fin, la continuidad.
Casi todas las administraciones estadounidenses han decretado, con estas u otras palabras, el término de la dictadura. Con el rodar del tiempo y los desencantos, tales augurios han valido solamente para generar titulares y agitar el avispero por un par de semanas. Luego todo se tranquiliza, los castristas vuelven a sus millones, el pueblo a su mismidad y el mundo libre a su normalidad, nunca mejor dicho, que para Europa no hay nada más normal que ver el desastre solo cuando este adquiere una magnitud imposible de ignorar, lo cual explica que justo ahora se den cuenta de que en Cuba hay una crisis humanitaria.
Nosotros, los que llevamos años padeciendo el trance, adelantándonos a sus sucesivos agravamientos,........
