El Super Tazón de Bad Bunny (IV)
Del lobo un pelo y de Bad Bunny otro gesto cuestionador. Apuntémosle el golpeteo. No es que sea la "Revolución”, no, pero tampoco resultó estéril su pretensión. Ni hay que negarle, de tajo, sus potencialidades para abrir fisuras, o para articularse con otras “revoluciones moleculares”, dentro y fuera de las entrañas del “monstruo”. Fue un impulso a contracorriente que molestó a Trump, y ya eso para muchos basta. Con un sentido contrario al que propalan desde el suprematismo blanco y anglosajón.
Fue un tazón de denuncias, reinvidicativo de la minoría “latina” dentro de las minorías de inmigrantes acosada por ICE; con contenidos potencialmente aglutinantes para diversas resistencias contra los poderes que el magnate naranja representa. Y más solidario y cuestionador que el de muchas estrellas de la música urbana, latina y mainstream, que no arriesgan su fama por el bienestar de su gente, que no se atreven a ponerse el chaleco antifascista y antibalas que portó el de Vega Baja.
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Consiguió un alcance que no hubiese tenido cualquier otro activista. Con un mensaje más reivindicativo que lo quisieran los de Rimas Entertaiment y la Sony.
Fue un impulso loable, para avivar el llamado “orgullo latino” y plantar la bandera de la convivencia. Aunque un fluir controlado, gaseosamente servido, tecnológicamente modelado. Necesario y en el sentido correcto, pero limitado en sus alcances y trascendencia real en la vida de los que se sintieron representados por elegido de la NFL. Por quien, por boricua, es ciudadano estadounidense y, por “famoso”, está más protegido frente a la violencia sistémica. Los propiciadores de esos 13 minutos, tienen muy claros sus intereses.
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Finalmente, tal cual lo anunció, el menú fue servido en español, en el de Tego Calderón más que en el de Cervantes. Salvo el “my mother land” y el “God bless América”, con todo el peso de su historicidad, invistiendo campañas políticas y celebraciones oficiales del imperio cultural. Más aplastante que el........
