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El Super Tazón de Bad Bunny, apuntes para despojos (II)

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22.02.2026

Fue su salto, lo bastante suyo como para que coreografiaran con él las marcas identitarias y las denuncias que eyectaron del primer Bad Bunny, después de “El apagón”. Y lo han venido envistiendo, gesto a gesto, de  una aureola rebelde y contestaría, con no pocas brazadas independentistas. Pero, lo que ni él, ni lo que han levantado esa gran ola de impresiones del día después,  lo que ningún analista  podría asegurar es la  real resonancia, en cuerpos y en actos, del Super Tazón de Bad Bunny, del diseñado y trasmitido en el devenir de  los supertazones recepcionados y hasta hoy circulando. Ni estimar sus saldos o trascendencia transformadora.

Consulte además: El alumbrón de Bad Bunny (I)

Con qué ritmos y con cuáles maquinarias se interconectará. Si con esa “cierta manera” caribeña de la que hablaba Rojo, para conjurar violencias, o si mayoritariamente sincroniza con esos otros ritmos reactivos y fragmentadores  impuestos por el tecnopoder de la “Unait Esteit”. Si su “perreo” quedará en un ladrido o llegará más allá de los bordes y la polémica fugaz y personalizada, modulada  por los medios  de infocomunicación y los algoritmos de las redes sociales. Si lo salvamos o se lo traga la maquinaria postindustrial que en el Super Bowl se ha proyectado  hasta ahora, para reproducir la lógica competitiva del capital y el credo estadounidense de superioridad mesiánica. Y cuál  Bad Bunny gana, o se gana el show bussiness, al monigote primero o  al de Debí Tirar más fotos.

Consulte además: Debí tirar más fotos: ¿otro conejo o sombrero? (III)

El de Bad Bunny en California fue un torrente simbólico, un denso collage de signos, que cayó en un gran océano, con otros muchos significantes y matrices de significación, en unos de los tazones del soft power imperial. Evoluciona en un contexto político y cultural complejo. Y en una cadena maquínica, de flujos e interrupciones, de ritmos interiores conectados a ritmos exteriores, de desórdenes que esconden formas de orden, y viceversa. Vectores imantados por el Gestalt hegemónico, envestidos de una  racionalidad capitalística y neoliberal.

El perreo de Ocasio porta unas frases rítmica muy de acá, que por acá........

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