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A 250 años de la independencia de los Estados Unidos: Tres hitos para una reflexión oportuna

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05.07.2026

En ocasión de la celebración por el pueblo de los Estados Unidos del 250 aniversario de la declaración de su Independencia el próximo 4 de julio, desde la historia común, en medio de tantos desencuentros y de la criminal guerra que despliega hoy el gobierno del vecino país contra nuestro sufrido y glorioso pueblo, cabría reflexionar, brevemente, sobre tres hitos insoslayables para la construcción de un futuro de respeto y amistad entre nuestros dos países.

Hay entre Estados Unidos y Cuba vínculos históricos de la más diversa índole, desde el surgimiento de la nación norteña. Sus políticos, incluidos los padres fundadores, miraron con apetencias geopolíticas la estratégica isla bautizada como la Llave del Golfo. En cinco ocasiones la quisieron comprar a España y ante la terquedad ibérica, la prefirieron en sus manos mientras no estuvieran las condiciones creadas para apropiársela.

El 98 fue el parteaguas. Pero no todos en Estados Unidos pensaron en la anexión. Hubo en su pueblo y en círculos políticos y sociales, mucha opinión favorable, simpatías y respeto hacia la Isla rebelde, resoluta e indomable, decidida a ser independiente bajo las más complejas circunstancias. Nadie podía ignorar el valor de un pueblo que enfrentó y venció a un ejército colonial de cerca de 300 mil efectivos.

La historia muchas veces es cíclica y parece repetirse. Aunque hoy conduzca los destinos de los Estados Unidos de América un gobierno ultraconservador y fascista, existe un pueblo, amante de las glorias pasadas, que históricamente ha tendido puentes a su vecino del sur. Amigos tuvo Cuba allí en época del padre Varela, en el laborioso y combativo exilio mambí, en los tiempos de José Martí, en apoyo al Movimiento 26 de Julio, en las luchas por la liberación del niño Elían González y de los cinco héroes prisioneros del imperio, en las batallas contra el bloqueo de ayer y de hoy.

 A ese pueblo que nos respeta y admira, sirvan estas historias como tributo de homenaje y respeto en ocasión del aniversario de su independencia.

 CUBANOS EN LA INDEPENDENCIA DE ESTADOS UNIDOS

 El 4 de julio de 1776, los revolucionarios estadounidenses declaraban su independencia de Gran Bretaña. Consolidarla duraría más de siete años de cruenta lucha. No fue hasta el 3 de septiembre de 1783, que mediante la firma del Tratado de París, se establecería la paz entre las Trece Colonias e Inglaterra y se reconocía el nacimiento de una nueva república, los Estados Unidos de América. El tratado fue ratificado por el Congreso de la Confederación Americana el 14 de enero de 1784.

En su lucha por la independencia, que fue dura y gloriosa, los revolucionarios encabezados por George Washington contaron con el apoyo de Francia y España y de hombres de bien de diferentes regiones del mundo, entre ellos, el prócer venezolano Francisco de Miranda.

 El Dr. Eduardo Torres Cueva, uno de los más profundos estudiosos de los siglos XVIII y XIX americanos, en su documentado trabajo “Lo que le debe la independencia de los Estados Unidos a Cuba. La ayuda olvidada”, demuestra el importante papel de La Habana, en hombres y dinero, para la materialización de aquella causa. Más de 1 200 combatientes del Regimiento de Fijos de La Habana y los Batallones de Pardos y Morenos, junto a tropas españolas, desalojaron a los ingleses de la Florida, el cauce del río Mississippi y las islas Bahamas.

En julio de 1781, el ejército de George Washington se encontraba en una precaria situación financiera y de abastecimientos. Se comentaba con fuerza la posibilidad de insubordinaciones y amotinamientos a causa de llevar los soldados varios meses sin recibir paga. En esas circunstancias, se necesitaba la suma de un millón doscientas mil libras esterlinas para paliar la crisis.

Un millón ochocientos mil pesos oro reales se recaudaron en la Isla, una parte proveniente de los fondos de la administración colonial, y el grueso de una recaudación pública en La Habana. Las damas habaneras entregaron joyas y dinero, para contribuir a la independencia de Estados Unidos.

Eran tiempos en los que aún no se forjaba la nación cubana. Aquellos episodios formaban parte de la estrategia de la metrópolis colonial española para debilitar a Inglaterra, su rival político y militar. No obstante, marca una pauta llena de simbolismo y digna de reflexión.

CUBANOS EN LA GUERRA DE SECESIÓN

 Entre los años 1861 y 1865, Estados Unidos se vio inmerso en la más cruenta guerra que recuerde la historia de esa nación en su territorio. La pugna entre los intereses económicos del norte industrial y el sur aferrado a la esclavitud, fue el factor detonador que desangró al país. Ambas causas, ganaron adeptos y hombres de diversas nacionalidades e intereses tomaron parte en el conflicto.

La antiesclavista comandada por Abraham Lincoln, despertó el interés de cubanos enemigos de aquel flagelo. Pensando en la abolición de la esclavitud en Cuba, hijos de la Isla se enrolaron en los ejércitos de la Unión y con ellos, hicieron armas.

El camagüeyano Antonio Lorenzo Luaces Iraola, había estudiado medicina en........

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