Concentración de la riqueza y desigualdad social
En las últimas décadas, el mundo asiste a un fenómeno económico paradójico: la producción global de riquezas aumenta significativamente mientras que su distribución es cada vez más desigual. La acumulación en manos de una minoría privilegiada despierta inquietudes. Baste decir que 1% de la población global (80 millones de personas) acapara 2/3 de la riqueza de todo el planeta. Esa desigualdad abisal no es solo una cuestión moral, sino que significa un obstáculo al desarrollo sostenible, la cohesión social y la estabilidad política.
El avance tecnológico, la globalización y la expansión de los mercados financieros contribuyen a un crecimiento económico sin precedentes en muchos países. No obstante, los frutos de ese progreso son cosechados de manera desigual.
Esa concentración es alimentada por sistemas tributarios regresivos, exenciones fiscales a las grandes fortunas, paraísos fiscales y estructuras corporativas que priorizan las ganancias de los accionistas en detrimento de los trabajadores y la sociedad. De modo general, los más ricos ven crecer sus fortunas mediante rendimientos del capital, mientras que el pobretariado depende del trabajo asalariado o informal, muchas veces mal remunerado e inestable.
La desigualdad flagrante afecta directamente la calidad de vida de la mayoría de la población. Está asociada a peores........
