Bruno Rodríguez Parrilla: La ley de la selva no puede ser el futuro de la Humanidad
El canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, en Naciones Unidas. Foto: @BrunoRguezP/X.
Intervención de Bruno Rodríguez Parrilla, ministro de Relaciones Exteriores de la República de Cuba en el debate general del 81 período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas:
Señor Presidente de la Asamblea General:
Señora Vicesecretaria General:
En aproximadamente 3 horas se cumplirán exactamente 66 años de la frase del comandante en jefe Fidel Castro Ruz, en memorable discurso en este podio y cito: “¡Desaparezca la filosofía del despojo, y habrá desaparecido la filosofía de la guerra! ¡Desaparezcan las colonias, desaparezca la explotación de los países por los monopolios, y entonces la humanidad habrá alcanzado una verdadera etapa de progreso!”.
Sin embargo, es alarmante el avance del expansionismo, los actos de usurpación y conquista; la agresión militar y económica. Es absurda e irrealizable la pretensión del gobierno de Estados Unidos de imponer la paz mediante la fuerza. Pilares fundamentales del Derecho Internacional y de la Organización de Naciones Unidas, como la igualdad soberana entre los Estados, están bajo permanente ataque.
El crimen genocida del sionismo contra el pueblo palestino, los ataques piratas contra embarcaciones y las ejecuciones extrajudiciales en el mar Caribe y zonas del Pacífico, la agresión militar contra la República Bolivariana de Venezuela y la guerra contra la República Islámica de Irán, son nuevas manifestaciones de esta atrocidad.
También, son reflejo de la crisis de identidad y relevancia que se ha impuesto a la Organización de las Naciones Unidas, incluso a esta Asamblea General, el órgano más universal, democrático y representativo de la comunidad internacional.
Estamos convencidos de la indispensable necesidad de preservar y fortalecer la ONU, al tiempo de hacerla más democrática, efectiva y más cercana a los pueblos.
En Cuba, como es conocido, encaramos una agresión multidimensional del gobierno de Estados Unidos, una hostilidad permanente, abusiva y despiadada que dura ya casi siete décadas. Desde enero de 2026, se ha intensificado y vuelto más cruel y peligrosa con el establecimiento de un bloqueo energético que, por vía de la intimidación y la coerción, prohíbe a todos los países la exportación de combustibles a Cuba, lo que equivale a un bloqueo naval, tipificado en el Derecho Internacional como un acto de guerra.
Mediante medidas sucesivas, el gobierno estadounidense ha ido agregando prohibiciones a todos los países respecto a productos y servicios que no pueden exportarse o transportarse a Cuba. Más de 7 mil contenedores han sido detenidos en diversos puertos, muchos de ellos con alimentos, medicamentos y dispositivos médicos, o incluso contratados por compañías privadas cubanas.
En un hecho insólito y sin precedentes, una superpotencia unilateralmente priva a todos los Estados del derecho a exportar el producto que deseen al país que deseen e infringe integral y sostenidamente la libertad de comercio y navegación.
En un hecho insólito y sin precedentes, una superpotencia unilateralmente priva a todos los Estados del derecho a exportar el producto que deseen al país que deseen e infringe integral y sostenidamente la libertad de comercio y navegación.
Se suma a ello la intimidación a empresarios de diversos países para que abandonen, contra su voluntad, sus inversiones y negocios en Cuba; los obstáculos y trampas para impedir la llegada de embarques comerciales absolutamente legítimos; las presiones para impedir el flujo de visitantes y turistas; y el esfuerzo dirigido a limitar en todo lo posible el acceso legítimo de Cuba a financiamientos, tecnología y mercados.
Se llega al colmo de presionar a niveles insospechados a gobiernos soberanos para que renuncien a servicios médicos que nos solicitaron, para beneficio de sus respectivas poblaciones y que prestan con altruismo profesionales cubanos, porque el gobierno estadounidense se opone a tal cooperación, sin que importe el efecto ni el daño sobre las poblaciones que queden privadas de atención médica gratuita y de calidad, o sea, privadas de un derecho humano elemental. El pasado jueves, el Departamento de Estado, sesionando esta Asamblea General, convocó a una reunión humillante específicamente con los Estados receptores para ejercer presiones y hacer amenazas.
Según describe el Secretario de........
