El tesoro del pirata Ceja Roja
Un galeón con bandera negra, calavera y tibias cruzadas se acerca a la costa viento en popa, arrastrado por los vientos de una primavera tórrida, chamuscada por la actualidad político-judicial y sus cien cañones por banda. Quizá sea un barco fantasma tripulado por zombis, como los de Piratas del Caribe, esa atracción de Disneyland convertida en serie de películas blockbuster y siempre estrenadas en la temporada primavera-verano, la de los niños sin cole. En Hollywood saben cuál es la mejor época para lanzar una buena historia de piratas y también que no hay mejor manera de viajar a la niñez –sin nostalgias– que releer bajo la sombrilla de la playa La isla del tesoro y, al ver una vela blanca en lontananza, fantasear con vivir aventuras en la Isla del Esqueleto y encontrar el tesoro enterrado. Si son de los que por culpa de la vista cansada ya no pueden leer en la playa –ese placer juvenil– pueden resarcirse viendo alguna de las muchas adaptaciones a la pantalla que se han hecho de la obra del escocés; la mejor es el clásico dirigida por Victor Fleming en 1934, pero también disfrutarán con la de 1990 dirigida por el hijo de Charlton Heston: su papá es el pirata Silver y Christian Bale, Jim Hawkings. En ese duelo interpretativo sale ganando el entonces jovencísimo inglés, ese titán, el mejor actor de su generación… Incluso de las de alrededor.
El tesoro era Christian Bale. Treasure Island (Fraser C. Heston, 1990).
No hay pirata sin su tesoro, viene a decir Stevenson: doblones, lingotes de oro y joyas con piedras preciosas como puños, cuanto más enterrado o escondido en una cueva, mejor. Al respecto, podríamos acusar al escocés de piratear a Alejandro Dumas y el tesoro de su conde en la isla de Montecristo, pero lo cierto es que la búsqueda –robo– del tesoro como tema literario es tan antigua como la manía de contar historias. Para demostrarlo está Jasón el argonauta –o sea, el marino– y su robo del vellocino de oro en la mitología griega y madre del cordero de todas las aventuras que aprendimos con el mago del cine Ray Harryhausen en su obra maestra Jasón y los........
