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Bogart en Ceuta

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18.09.2026

“Barómetro de Septiembre del CIS: El 83,6% de los ciudadanos considera que el entendimiento político y estratégico entre España y Marruecos tiene ‘mucha o bastante’ importancia para garantizar la seguridad de las fronteras compartidas, especialmente en zonas críticas como Ceuta, Melilla y las rutas migratorias del Atlántico y el Mediterráneo”.

A pesar de las encuestas, el vecino despreciado y a la vez temido vuelve a convertirse en el invasor de turbante y gumía, las cabilas de salvajes bereberes dispuestas a atacar de nuevo. Regresa el relato histórico que araña el alma nacionalista, herencia de una dictadura ultracatólica e islamofóbica. Los ultras hacen palmitas: la gestión de la crisis de Ceuta hace un nuevo tajo a la democracia entre llamadas al rearme belicista. ¿Quién quiere ir a la guerra? Eso no lo pregunta el CIS porque ya nadie se acuerda, pero desde el siglo XIX hasta hoy, España ha librado seis guerras contra ese lugar norteafricano. Una de las menos conocidas es la guerra de Margallo en Melilla o primera guerra del Rif (1893), cagada militar cuyas dimensiones solo superó el posterior desastre de Annual y que supuso el ascenso del futuro dictador Miguel Primo de Rivera, para ir acostumbrando al personal.  (Apunte: el tal Margallo es bisabuelo de ese ex ministro del PP reconvertido en las tertulias como imprescindible abuelo cebolleta). Durante cien años “bajarse al moro” significa ir a pegar tiros y no a por costo. Si hasta el general Prim, liberalote de pro, era popular por ser el héroe de la batalla de Los Castillejos (1860), localidad marroquí cercana a Ceuta que les sonará por haber aparecido en las noticias de la presente crisis migratoria como lugar de salida de muchas de las personas que cruzaron la frontera el pasado 30 de julio.

Prim en la batalla de los Castillejos (Mariano Fortuny, 1862).

Marruecos aparece desde los primeros tiempos del cine como un destino exótico con todos los atributos del imperialismo y el colonialismo; solo la inversión en decorados, maquillaje y vestuario lo diferencian de las historias que ocurren en Shanghái, Macao o Singapur. Pero también está........

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