Lo del mal. Lo del golpismo
1- El a) marrón judicial, el b) clima político hostil en MAD, c) visualizable en el Congreso y d) sustentado en medios capaces de suspender en el aire una nevera de dos puertas gracias a su energía negativa, confirman, en verdad y lo mires por donde lo mires, una originalidad española en Europa. ¿De dónde viene tanto mal rollo? ¿Es un producto nativo? ¿Proviene de Sudamérica, ese punto de ruptura social y de imposibilidad de diálogo entre contrarios? ¿O hay otros modelos? Es importante saberlo, pues es importante saber el nombre de la patología para administrarle los comprimidos indicados. Hola. Martínez. El yuyu. Como siempre, del afuera hacia el adentro. Es importante explicar el afuera para saber de qué adentro disponemos.
2- EEUU. Esta semana la Justicia de Texas –The Simpsons: “No se puede condenar a muerte a un bebé. Bueno, tal vez en Texas”– nos ofrece una sentencia llamativa y, si se fijan, con trazos familiares. Se trata de la sentencia de un juicio a ocho manifestantes. Uno de ellos, en una mani contra el ICE, disparó a un agente. El resto, simplemente, estaba por ahí –bueno, uno, ni siquiera estaba–, por lo que fueron encausados y, ahora, condenados, à l’espagnole, sin pruebas en algunos casos, con testimonios ponderados y apurando con el dedo el tarro del Código Penal. En total han sido 100 años para quien disparó al agente.Y, agárrense, una condena de 70 años, cinco de cincuenta y una de treinta para el resto de personas, sin relación con el caso ni con la persona que disparó. A todo el conjunto de condenados, el tribunal lo denomina Célula Antifa del Norte de Texas, una organización que no existe. Vayan acostumbrándose a esos grupos que no existan cuando, tras unas elecciones en España, empiece el ordine nuovo. En el Gran Estado de Alabama, uno de mis favoritos, la fiscalía ha presentado cargos por terrorismo, puro kaleko-Alabama, por haber incendiado un carrito del Walmart –la entrañable cadena de supermercados donde van a comprar una sierra, lejía y bolsas negras los asesinos de los programas de true crime–. En Minneapolis –el estado de Bob Dylan y Prince–, hace un par de semanas el fiscal acusó a un grupo de manifestantes que, en su día, hace meses, cuando el marrón en Minneapolis, protestaron contra la ICE. En lo que es una dinámica nueva, se les acusa de pertenencia a Antifa, un grupo sumamente hipotético, por lo que podría militar en él el ratoncito Pérez de Minneapolis. También en Minneapolis está discurriendo un caso inquietante. Se estudia retirar la nacionalidad a un nacional de origen somalí. Para ello se recurre a una ley de cuando McCarthy, aquel incomprendido. Se trata de una ruptura fundamental: por primera vez no se retira la ciudadanía a un naturalizado por acciones previas a su adquisición de nacionalidad, sino por acciones posteriores a ellas. La nacionalidad –y por ello, la nación– requiere de un comportamiento no escrito.
3- Todas esas causas –novedosas, constituyentes, rampantes– acabarán llegando, en el tiempo, al TS, punto desde el que serán tiradas a la basura o, todo lo contrario, serán admitidas como realidad. Y, la verdad, por primera vez en la historia de EEUU –un país, como todos, con sus más y sus menos–, no es previsible qué sucederá al respecto. En todo caso, la nueva extrema derecha, su Ejecutivo, está confiando en los fiscales –único departamento que, en España, no pertenece, a lo bruto, a ese entramado, por cierto y mientras dure este gobierno–, para realizar un cambio legislativo restrictivo, que no sucede en el........
