Dolor
A veces, Bolivia es un infierno para los animales. Hace poco la ciudad de Santa Cruz de la Sierra fue sacudida por el caso de Mauricio C.A., quien confesó el asesinato a la perrita Dida y haber disparado al perrito Fofi. Fue liberado por la jueza Ximena Flores Paniagua, quien ignoró la confesión del biocida y dispuso como medida sustitutiva que el asesino entregue cinco bolsas de croquetas a la dueña de ambos animalitos, como si eso resucitara a Dida.
Queda fuera de discusión la probidad de la Jueza, o si aplicó bien o mal la Ley 700 ‘Para la defensa de los animales contra actos de crueldad y maltrato’, vigente desde el 2015. Este es el país donde la justicia florece solo para algunos y no para........
