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Bloque democrático

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12.04.2026

La dictadura electoralizada que gobernó nuestro país fue derrotada en las urnas en octubre y noviembre del pasado año; empero, permanecen latentes algunos residuos que deben ser desbaratados.

La tarea de construir una cultura contrahegemónica que persuada a los ciudadanos de que los comportamientos instalados en estas dos décadas alimentan pautas culturales repudiables está pendiente. Se ha frenado la posibilidad de abrir una nueva era democrática y puesto en riesgo la urgencia de recuperar los valores y principios democráticos.

La entelequia de lo plurinacional promotora de la división de la sociedad en posiciones irreconciliables, sustentadora del neopopulismo autoritario y fascistoide ha penetrado hasta los más recónditos rincones de la estructura social generando una realidad perversa.

En medio y por inercia, se configuraron fuerzas políticas electorales con el único fin de competir en las urnas sin asumir el rol de ser los articuladores y conductores del nuevo periodo. El principio y el final de su existencia son puramente electorales, suponen que el sufragio es mágico porque resuelve todos los problemas políticos, económicos, sociales y morales de la sociedad. 

El rearmado de la democracia se enfrenta a conspiraciones que no reciben una enérgica respuesta a la altura del daño que causan. Sus........

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