El Fondo D también cayó y otros problemas que las AFP no te cuentan
El autor de esta columna advierte que la caída del Fondo E no fue una simple variación de valor, sino el resultado de una apuesta con derivados que las siete AFP tomaron por igual, y que también golpeó al Fondo D, donde está la mayoría de quienes se jubilan. Concluye que «la única salida razonable es un cambio estructural que apunte a construir un verdadero sistema de pensiones de reparto público, solidario con reservas técnicas, que establezca beneficios definidos protegiendo el derecho a envejecer con dignidad, desmercantilizando las pensiones y rescatando a la clase trabajadora de la especulación financiera, al menos para su vejez».
Imagen de portada: Óscar Guerra / Agencia Uno
El Fondo E, aquel presentado por el diseño institucional como el refugio más seguro, donde debían resguardarse quienes buscaban proteger sus ahorros de la volatilidad de los mercados, acumula, entre enero y septiembre de 2026, una caída real superior al 10%. En momentos en que el desempleo golpea con fuerza a los hogares y el costo de la vida no da tregua, más de 770.000 personas que tienen sus ahorros en este fondo ven cómo sufre el peor desempeño de todo el sistema.
A estas alturas, ya poco sirve el relato complaciente de las AFP; decir que “el mercado se recuperará a largo plazo” no le paga las cuentas a quien se jubila este mes. Lo que se observa, más bien, es una transferencia masiva de riesgo hacia los sectores que menos margen tienen para absorberlo.
En una reciente entrevista en Diario Financiero, publicada en su canal de YouTube, el presidente de la Asociación de AFP, León Fernández de Castro, planteó una serie de justificaciones para bajarle el perfil a la crisis: afirmó que «no hay una materialización de la pérdida, sino un cambio en el valor del fondo», insistió en que «todo se hizo dentro del marco legal» y pretendió desentenderse de la situación de quienes jubilan hoy argumentando que «esa gente no está en el Fondo E, está en el Fondo D, que es la trayectoria normativa», añadiendo que en el E habría afiliados jóvenes «tomando riesgos poco adecuados». Como si fuera poco, remató asegurando que este desplome se compensa de manera natural porque «al subir las tasas, la renta vitalicia se vuelve más barata».
Por último, Fernández de Castro, en relación con las AFP, indicó: “Puede ser que, a lo mejor, uno diga que están todos en la misma; yo creo que no están todos en la misma, yo creo que algunos han tomado apuestas distintas, no apuestas, porque no es la palabra”.
Ante esta situación y las declaraciones recién expuestas, proponemos tres temas que permiten comprender la magnitud del problema: 1) No solo hubo fuertes pérdidas en el Fondo E; el Fondo D también cayó, perdiendo más del 6 % real si lo comparamos con enero de este año. 2) ¿Realmente la estrategia financiera que llevó a estas pérdidas se adoptó porque no había alternativa? 3) ¿Es esto un evento aislado o será la norma en un mundo cada vez más conflictivo?
En esta columna abordaremos estos tres puntos y aprovecharemos para responder algunos de los planteamientos de la asociación de AFP que intentan justificar el daño que se ha generado.
El Fondo D también cayó: qué muestran los datos desde el 1 de enero
La afirmación de que las personas próximas a jubilarse no están expuestas porque se encuentran en el Fondo D es una declaración........
