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Los nombres cambian, Brasil permanece

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06.10.2026

El autor de esta columna plantea que la elección brasileña no repite un duelo entre dos familias, sino una fractura más antigua: frente a Lula no hay una persona, sino una fuerza, el antipetismo, que ha cambiado de rostro desde Collor hasta Flávio Bolsonaro y cuyas raíces se hunden en la forma en que Brasil salió de la esclavitud. Concluye que «Lula no inventó el nordeste pobre que encontró en el PT una vía de inclusión. Bolsonaro tampoco inventó el Brasil evangélico y conservador que lo hizo presidente».

Imagen de portada: Paulo Lopes / Xinhua / Agencia Uno

La noche electoral brasilera tiene una coreografía conocida. Los primeros votos en contarse ponen a la derecha arriba, y a medida que entran las urnas del nordeste la distancia se acorta. Ocurrió en 2022 y ocurrió de nuevo este domingo, con una diferencia decisiva: esta vez la remontada no alcanzó. Flávio Bolsonaro, hijo mayor de un expresidente preso e inhabilitado, terminó primero con 47% de los votos. Lula, a los 80 años y en busca de un cuarto mandato sin precedentes, quedó segundo con 45%. Es la primera vez desde 1998 que no gana una primera vuelta en la que compite. El resto de la escena no sorprende: un país partido en dos mitades casi iguales, una tercera vía que se evapora y una segunda vuelta que enfrentará, otra vez, a Lula con un Bolsonaro.

La lectura rápida dirá que se repite el duelo de 2022 con un Bolsonaro más joven. Propongo otra. Lo que permanece no es un duelo entre dos familias, sino una estructura que organiza la política brasilera desde hace décadas, y esa estructura tiene un solo nombre propio estable. Frente a Lula no hay una persona, sino una fuerza, el antipetismo, que va cambiando de rostro.

Basta recorrer la serie. Desde el retorno de las elecciones directas en 1989, Lula ha estado en la papeleta, o ha elegido a quien estaba, en todas las presidenciales. El otro lado, en cambio, rota: primero Collor, después la centroderecha paulista del PSDB, desde 2018 el bolsonarismo. El antipetismo es anterior a Bolsonaro y más ancho que él. Tomó forma con los escándalos de corrupción del primer gobierno de Lula, ocupó crecientemente la calle después de las protestas de 2013, encontró su expresión judicial en la........

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