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La ‘defensa como servicio’ lleva la contratación militar a un terreno resbaladizo

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¿Cuánto deben participar las empresas privadas en la forma de hacer la guerra de los Estados? Bastante, si uno es el ministro de Defensa de Ucrania, de 35 años. Desde que Mykhailo Fedorov puso en marcha su “iniciativa privada de defensa antiaérea” a finales de 2025, no ha parado de externalizar el derribo de drones rusos: 30 empresas se han sumado al proyecto y han destruido más de 20 d...

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rones de ataque tipo Shahed y vehículos aéreos no tripulados (UAV) de reconocimiento Zala. Este modelo tiene nombre: Defence-as-a-Service (DaaS). Lleva la contratación militar a un terreno resbaladizo, pero puede ser exactamente lo que necesita el rearme europeo.

Los inversores llevan mucho tiempo familiarizados con el Software-as-a-Service. Permitir que los clientes de tecnología paguen una cuota anual por su uso informático suaviza los ingresos de las empresas del sector, pero también les permite beneficiarse de las actualizaciones necesarias para corregir errores. Sin embargo, estos mismos contratos difieren notablemente de la manera en que los gobiernos soberanos han tendido a pagar su equipamiento de defensa. Los notorios contratos de coste más margen, mediante los cuales se han adquirido tanques, armas y aviones en las últimas décadas, obligan a las autoridades a hacer apuestas a largo plazo –a menudo equivocadas– sobre el tipo de capacidades militares que necesitarán varias décadas después. Y luego pagan un sobreprecio por los cambios que inevitablemente surgen. En 2023, el caza F-35 estadounidense acumulaba, por ejemplo, un sobrecoste de 183.000 millones de dólares respecto a la estimación inicial.

Esto choca con la flexibilidad........

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