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Vigilancia y control de la IA: nadie al teléfono

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26.09.2026

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☎️ ️ Un teléfono rojo. Es la imagen simbólica de una línea abierta de comunicación que Washington y Moscú habían acordado en 1963 para reportar de forma inmediata cualquier movimiento sospechoso en el ámbito atómico. Pekín y la Casa Blanca están discutiendo una línea caliente similar que sería una base inicial para un acuerdo de vigilancia y control sobre la Inteligencia Artificial que las dos súper potencias en la materia están empezando a configurar.

En junio ya avanzamos que la mayoría de los expertos ve necesario lidiar con esta nueva tecnología con las mismas cautelas que en su día se hizo con la energía nuclear. Pero hay una diferencia remarcable. Los avances atómicos se hicieron siempre dentro del perímetro de los Estados, de forma casi inalcanzable para los actores privados. Este es el modelo chino pero no el estadounidense, que tiene hasta cinco actores desarrollando los llamados modelos de frontera.

Esta diferente concepción genera mucho ruido en las conversaciones entre China y Estados Unidos, porque los interlocutores emiten en distintas frecuencias. Para Pekín, la idea de que las empresas americanas hayan promovido que sus agentes IA vayan por libre es absurda. Los incidentes de seguridad en los que han incurrido los diferentes modelos, (muy documentados en las páginas de El PAÍS), tienen un muy difícil encaje cultural en la cosmovisión china. La permisividad con agentes renegados, sólo apuntala los prejuicios desde el gigante asiático sobre la debilidad que producen las libertades occidentales.

Los incentivos de Xi Jinping y Trump para controlar o someter a la IA están desalineados en las formas, pero ambos son profetas de que este desarrollo tecnológico devolverá el poderío económico a sus mercados. Han puesto a la IA en el centro de sus estrategias de crecimiento, desoyendo las crecientes voces críticas en su entorno.

En Estados Unidos, la popularidad de la IA y los ubicuos centros de datos pierde adeptos de forma transversal. No solo los demócratas tienen recelos de esta nueva tecnología, también........

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