Me voy del ruido
Así tituló mi hermano Alejandro su mensaje de despedida para el mundo de las redes sociales. No hay épica en este abandono, sólo higiene mental. ... Indudablemente, más que una partida del mundo virtual, hablamos de un reencuentro con la realidad, sobre todo de la plenitud que puede aportar estar con uno mismo. Epicteto decía —y el mundo moderno lo confirma con crueldad— que la libertad real empieza en la soberanía sobre lo que depende de ti. Y lo primero que depende de ti es dónde pones tu atención porque no es un recurso más sino el lugar dónde decides quién eres.
Encontrar el propósito que necesitamos para crear una vida con sentido, no es algo que surja de la noche a la mañana sin más, como si de una revelación divina se tratara. Es necesario un profundo proceso de autoconocimiento para otorgar de sentido a nuestra vida. Merece la pena conocerse para poder elegir libremente y así tener la oportunidad de alcanzar nuestras metas vitales.
El mundo virtual, a golpe de click, tampoco nos satura de forma repentina sino que lo hace lentamente, por rebosamiento. Es la normalización de lo intolerable con sus inseparables acompañantes: el cinismo, la mentira y la degradación. Hay sistemas cuya arquitectura es incompatible con la integridad humana. Cuando lo sabes, seguir dentro, se convierte en colaborar con el daño. Mi hermano es analista de ciberseguridad y cuenta que los sistemas no colapsan por un fallo aislado, sino por la acumulación de riesgos ignorados y por la costumbre de vivir con........
