La amistad pública entre el juez Pedraz y el abogado Gómez Bermúdez
Hay imágenes que no necesitan interpretación. Las fotografías publicadas por distintos medios no son una anécdota: son una bomba jurídica. En ellas aparecen el magistrado de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz y el abogado Javier Gómez Bermúdez compartiendo vinos y cañas en una terraza del centro de Madrid. No se trata de un encuentro casual. Según los reportajes, ambos se reúnen prácticamente a diario, durante tres o cuatro horas, acompañados en ocasiones por la pareja del juez. Y lo hacen mientras Pedraz instruye la causa en la que la clienta de Gómez Bermúdez está imputada: la trama de hidrocarburos, un fraude millonario del IVA con ramificaciones políticas de primer nivel.
La escena, repetida día tras día, constituye, en términos estrictamente jurídicos, un evidente conflicto de intereses. La Ley Orgánica del Poder Judicial es clara: la amistad íntima entre un juez y un abogado que interviene en su procedimiento es causa de abstención y, si no se produce, la de recusación. No es una cuestión estética. Es una cuestión de neutralidad judicial y de confianza pública.
La incompatibilidad es evidente: el juez Pedraz instruye el caso donde está imputada Carmen Pano; su abogado es Gómez Bermúdez; y ambos mantienen una relación social estrecha, documentada en prensa: reuniones diarias, sobremesas, vinos y cañas. Esto no es una imprudencia. Es una contaminación directa del procedimiento.
Con lo que estamos viendo, nadie puede sorprenderse si la neutralidad judicial parece........
