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Por la boca muere el pez

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16.03.2026

Dicen los entendidos en cuestiones de lenguaje que el aspecto sonoro de las palabras (el significante) no pasa de ser otra cosa que un mero instrumento para transmitir el concepto (significado) que estás implican, que es su componente fundamental. La función principal de las lenguas naturales es comunicar contenidos, no producir música o ruido. Y no cabe ninguna duda de que así es; que el significante de las palabras es un mero instrumento del significado, que constituye su verdadera alma. Así, en el verbo “dar”, por ejemplo, lo importante no es la melodía de su significante, constituido por la combinación silábica consonante dental sonora /d/, vocal grave tónica /á/ y consonante vibrante /r/, que la transporta de la boca del hablante al oído del oyente, sino la significación invariante ‘soltar o echar de sí’ que la caracteriza, que, por lo demás, puede desarrollar sentidos tan diversos como ‘donar’ (le dio dinero), ‘producir’ (la tierra da frutos), ‘propinar’ (dar un golpe), ‘conceder’ (dar permiso), etc., en la realidad concreta del hablar. 

Pero que la función primordial del componente material de las palabras sea subsidiaria de su significación no quiere decir que el mismo se limite a un mero papel instrumental. Todo lo contrario. Además de esta función física o material primaria, el significante puede usarse y de hecho se usa, al menos, en tres funciones connotativas distintas, lo que quiere decir que está dotado de significación propia, aunque esta sea secundaria.

De un lado, puede usarse, y de hecho se usa, para expresar el estado de ánimo, la actitud, etcétera, del que habla. Así, por ejemplo, para expresar enfado con alguien o algo o alegría por lo que hace o dice, solemos silabear o pronunciar más lentas las sílabas de las palabras. Es lo que ocurre en una expresión como “/no-lo-vuél-vas-a-ha-cér-más/, que dicen las madres a sus retoños revoltosos, que no sólo significa la ‘prohibición’ que implica la semántica de las palabras que contiene, sino también el contenido ‘enfado (de la progenitora)’, que se transmite a través del énfasis que esta pone al hablar.

De otro lado, puede usarse el significante de las palabras para llamar la atención sobre la importancia de un determinado elemento del texto, prolongando la........

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