La fábrica de los chinos sin mala conciencia
Vivía en las afueras de la ciudad. Embelesada, acudía cada mañana en su cochecito a enseñar en el instituto local: lengua y literatura española, francés de relleno para completar el horario, y un par de sopicaldos más cuando las leyes cambiaron y empezaron las éticas y el esoterismo pedagógico. No estaba construido el puerto exterior de Ferrol y mucho menos el de Coruña, no estaban ni en la mente de Fragabarne, esa en la que cabía el Estado, según Felipe González, aunque no sabemos de qué forma.
Puede que por eso le invadiera una cierta tristeza cuando leyó en su periódico de referencia, que el Ministerio de Defensa iba a poner problemas a la fábrica de automóviles MG de los chinos. Acababa de comprarse un........
