La vivienda tiene que dejar de ser un negocio; es un derecho
Hay frases que se han normalizado tanto que han dejado de incomodarnos. “Vivo del alquiler” o “con el alquiler pago la residencia de mis padres, o tengo un dinero para un pequeño capricho”, dicen algunas personas, como si hablaran de un oficio, como si fuera equivalente a trabajar, a producir, a aportar algo necesario a la sociedad. Y, sin embargo, detrás de esa frase hay una realidad mucho más compleja, y también mucho más injusta.
Porque mientras alguien pueda vivir del alquiler, hay alguien que no puede vivir con dignidad pagando ese alquiler.
No se trata de señalar a personas concretas. No va de buenos o malos. De hecho, estoy convencido de que hay quienes alquilan una vivienda intentando hacerlo con responsabilidad, incluso con cierta conciencia social. Personas que no buscan abusar, que entienden la dificultad de quien está al otro lado. Pero el problema no es individual. El problema es el sistema que habitamos; un sistema que ha convertido un derecho básico en una oportunidad de negocio.
La vivienda no........
