menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

La prensa amarillista en la primera guerra imperialista del mundo

37 0
02.09.2026

La prensa amarillista en la primera guerra imperialista del mundo

Ernesto Fernández Domínguez

Ernesto Fernández Domínguez

Autor(es): Ernesto Fernández Domínguez

Los magnates de la prensa estadounidense, con el objetivo de aumentar sus ganancias, azuzaron con noticias fabricadas el sentimiento antiespañol de su pueblo y así aupar la voracidad del naciente imperialismo

A finales de la década de 1890, mientras la guerra cubano-española se inclinaba a favor de los mambises, en Cuba españoles y españolistas culpaban a Washington del avituallamiento de los insurrectos al permitir las expediciones desde ese país. Además, acusaban a la prensa estadunidense del linchamiento moral al que sometían a España.

En medio de este clima de hostilidad, los partidarios de la corona ibérica y sus aliados, los fanáticos voluntarios, organizaron actos vandálicos contra los periódicos simpatizantes de los insurgentes y los intereses norteamericanos.

En los campos de batalla la lucha era fortísima, pues mueren miles de personas, aunque buena parte víctimas de la malaria y de otras enfermedades tropicales.

Los mambises recurren a la tea incendiaria y la dinamita y la guerra alcanza una ferocidad sin límites. En la parte hispánica se practica con frecuencia el exterminio de prisioneros. Cánovas del Castillo, presidente del gobierno en Madrid, envía a Cuba al general Valeriano Weyler con instrucciones de aplastar a los rebeldes.

Weyler conocía Cuba por haber participado en la Guerra de los Diez Años, incluso perdió a su joven hermano Fernando en la reconquista de Bayamo. Su experiencia en las guerras carlistas y en Filipinas, y su fama de militar combativo e implacable, lo hace temible.

La muerte en combate de Antonio Maceo, lugarteniente general del Ejército Libertador el 7 de diciembre de 1896, le favorece. Weyler decide dejar a los mambises sin apoyo popular confinando en campos de reconcentración a miles de campesinos y sus familias. Esta medida provoca incontables muertes por desnutrición y enfermedades infecciosas producidas por el hacinamiento en los campamentos.

En Estados Unidos sube la temperatura belicista y el episodio más sonado de los periódicos sensacionalistas norteamericanos había sido el de Evangelina Cossío, patriota cubana supuestamente vejada y ultrajada en la cárcel por guardias españoles: unos intrépidos reporteros del New York Journal la rescataron de la cárcel. Suceso inédito en el mundo.

La primera información de ese diario sobre el caso se publicó el 27 de agosto de 1897 y la ilustró con dos fotografías, una tomada antes de su encarcelamiento y otra  realizada ocho meses después, en la que se mostraba el deterioro de Evangelina como consecuencia del “horroroso cautiverio”.

Pero este sonado episodio fue apagándose. La prensa amarillista, aliada del complejo militar, debía incrementar más la sensibilidad de la opinión pública norteamericana. Entonces comenzó a recoger fotos y noticias espeluznantes sobre los reconcentrados, suministradas por emigrantes cubanos en Estados Unidos.

Con bastante frecuencia, reporteros norteamericanos visitaban los campamentos repletos de personas famélicas y enfermas, incluyendo niños; algunos políticos participaron en esas giras mezcladas de solidaridad, compasión y también propaganda efectista.

Pongamos un ejemplo estremecedor. El senador estadounidense Thurmon acompañado de su esposa fue a La Habana y visitó a los reconcentrados. Fue tal la impresión causada en la esposa del legislador, que -al regresar- sufrió un ataque al corazón y murió. Como era lógico, los discursos de Thurmon a su regreso conmovieron a la opinión pública.

Esas trágicas escenas, respaldadas por muchos rotativos, fueron parte de la exitosa campaña presidencial del republicano William McKinley en 1897, quien acusó a los demócratas en el poder de no haber hecho lo correcto para terminar con los abusos de los españoles.

A mediados de 1897, los contendientes en el archipiélago estaban bastante extenuados, no se sabía quién pudiera adjudicarse la victoria. Por........

© Bohemia