Ciencia cubana, nombres para recordar (II)
Ciencia cubana, nombres para recordar (II)
Ana Daniela Valdés Dina
Ana Daniela Valdés Dina
Autor(es): Ana Daniela Valdés Dina
Las singulares trayectorias y aportes de mujeres y hombres, desde la medicina hasta las ciencias exactas, abrieron nuevas páginas en la historia científica de Cuba
En la primera parte de este recorrido nos acercamos a Julián Baldomero Acuña Galé, Arístides Agramonte Simoni y Ana Luisa Betancourt Morales, tres figuras vinculadas a diferentes campos del conocimiento. En esta segunda entrega, nos adentramos en otras vidas y especialidades para descubrir cómo sus protagonistas contribuyeron al desarrollo del país y qué nos aportan estas experiencias en el quehacer científico de su tiempo.
Estas historias nos llevan a distintos momentos de la nación. Conocerlas es también una manera de ampliar nuestra mirada sobre quienes hicieron de la ciencia una parte esencial de sus vida.
Rosa Elena Simeón: el rigor al mando
Existen trayectorias donde el laboratorio ya no es un recinto aislado y se transforma en el motor de decisiones nacionales. En el caso de Rosa Elena Simeón Negrín, la virología no fue solo una disciplina académica, sino una herramienta de respuesta inmediata ante crisis sanitarias y un puente hacia el liderazgo institucional.
Nacida en Bejucal el 17 de junio de 1943, se graduó de Medicina en la Universidad de La Habana antes de volcarse por completo a la investigación. El Portal del Ciudadano de La Habana sitúa sus inicios en el Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNIC), donde ya en 1969 lideraba el Departamento de Virología y, apenas un año después, el de Microbiología.
El interés estaba centrado en procesos fundamentales de los virus, entre ellos su absorción y propagación. Al mismo tiempo, amplió la preparación mediante estadías y colaboraciones en organizaciones científicas extranjeras; entre ellas, el Instituto Pasteur, la Escuela de Veterinaria de Alfort y la Estación Experimental de Virología de Aviñón, todas en Francia, indica el sitio web Mujeres con ciencia. Esa combinación de trabajo experimental y formación especializada acompañó una carrera desarrollada en un campo especialmente relacionado con la salud animal y la producción agropecuaria.
Uno de los episodios más relevantes del recorrido profesional ocurrió durante los brotes registrados en Cuba de fiebre porcina africana. Simeón encabezó, junto a otros especialistas, las labores de investigación y enfrentamiento de la enfermedad, en un contexto de importantes pérdidas económicas. Los estudios identificaron dos cepas virales: una de baja agresividad, la cual mutaba al propagarse, y otra altamente letal con claras señales de haber sido modificadas........
