Bienaventurados los que trabajan por la paz: contra la ideología de la fuerza de Netanyahu
¿Qué mentalidad sigue alimentando y sosteniendo esta ocupación?
En el espíritu de la Semana Santa, lo ocurrido en Jerusalén el Domingo de Ramos, 29 de marzo de 2026, revistió una gravedad excepcional: la policía israelí impidió el ingreso del cardenal Pierbattista Pizzaballa, Patriarca Latino de Jerusalén, y del padre Francesco Ielpo, Custodio de Tierra Santa, a la Iglesia del Santo Sepulcro para celebrar la Misa.
El hecho de que el Patriarca pudiera presidir posteriormente la Misa en Getsemaní desacredita la alegación de que la restricción obedecía a razones de seguridad. Lo sucedido no fue una precaución neutral, sino un acto de control sobre el acceso al culto.
Convertir la oración en una cuestión de “permiso” no es protección; es la negación de un derecho inherente que ninguna potencia ocupante tiene autoridad para restringir. Como señaló el padre Rifaat Bader, afirmar que al Patriarca “se le permitirá” entrar no constituye un favor, sino “una agresión contra un derecho natural”.
La medida no fue aislada: también se cerraron el Santo Sepulcro y Al-Aqsa y, por primera vez desde 1967, se impidió a los musulmanes rezar el Eid al-Fitr en Al-Aqsa, en contradicción con el derecho internacional, que niega a Israel, como potencia ocupante, soberanía y jurisdicción sobre Palestina ocupada.
Sin embargo, desde comienzos de 2026, Israel, en su calidad de potencia ocupante, ha intensificado abiertamente una política orientada no solo a reprimir al pueblo palestino, sino también a socavar las bases de la solución de dos Estados y a........
