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Una vida que valga ser vivida: ¿Una utopía?

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10.09.2026

Mi abuela se suicidó cuando mi madre tenía quince años. Crecí escuchando esa historia y, con el tiempo, llegué a la conclusión de que, en su caso, se trataba de uno de los desenlaces de una enfermedad mental eventualmente terminal: una depresión mayor persistente en el marco de un trastorno bipolar. Con los años, también entendí que esa comprensión, aunque cierta, era incompleta.

El 10 de septiembre fue establecido en 2003 como el Día Mundial para la Prevención del Suicidio por la Organización Mundial de la Salud, en colaboración con la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio, con el propósito de situarlo como un problema de salud pública.

Los estudios en salud mental han aportado evidencia de que la depresión está presente en más de la mitad de los casos de suicidio y que entre las enfermedades mentales asociadas se encuentran el trastorno bipolar, la esquizofrenia y el trastorno límite de la personalidad. De ahí que la incidencia de la suicidalidad en estos cuadros nos muestre que detrás de cada suicidio hay, casi siempre, un sufrimiento psíquico diagnosticable y tratable.

Pero este fenómeno no se reduce a una explicación clínica. A finales del siglo XIX, Émile Durkheim, un sociólogo y filósofo francés, advirtió que el suicidio no podía entenderse únicamente como un acto........

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