La disminución de impuestos de Kast es una buena noticia: Si no, pregúntenle a Artés
Decir que la disminución del impuesto a las empresas solo beneficia a los más ricos es la vieja mentira de una izquierda a la que no le interesa aprender.
El impuesto puede entenderse, en buena medida, como una multa que cobra el Estado por hacer el bien. Y es el verdadero saqueo del Estado que le da más poder a quienes hacen caridad con lo ajeno. No resulta casual que ciertos sectores de la izquierda sean especialmente críticos con quienes generan riqueza y, sin embargo, permanezcan en silencio ante situaciones como la del Partido Comunista, que durante años no ha abonado el impuesto territorial.
La propuesta de bajar el impuesto a las empresas, que impulsa José Antonio Kast, no es un regalo a las empresas, sino que solo es disminuir esta multa a quienes contribuyen positivamente a la sociedad. Y tiene como resultado aliviar un costo que, de una u otra forma, termina repartido entre consumidores, trabajadores, proveedores, inversión y empleo.
El ejemplo de la bencina lo entiende cualquier persona que compre pan, tome micro, tenga un almacén o intente llegar a fin de mes. Si sube el combustible, sube el transporte; si sube el transporte, sube la cadena logística; y si sube esa cadena, el precio final tiende a........
