menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Holodomor: el hambre como arma, la memoria como escudo

18 0
05.06.2026

La memoria del Holodomor, antes un trauma silencioso, es hoy un motor de soberanía.

La agresión que hoy desangra a Ucrania no comenzó en febrero de 2022, sino en las fértiles tierras de 1932, cuando el pan se convirtió en el arma de exterminio más silenciosa y letal del siglo XX.

Daria Mattingly, investigadora de la Universidad de Cambridge y especialista en la historia social del Holodomor, nos entrega en el libro Descubriendo Ucrania una síntesis contundente que trasciende el análisis historiográfico para convertirse en una clave interpretativa de la agresión contemporánea del Kremlin.

Su artículo no solo reconstruye la hambruna artificial que segó la vida de cerca de cuatro millones de ucranianos, sino que la sitúa como el trauma fundacional que explica la resistencia actual frente al imperialismo ruso.

El marco editorial: Descolonizando la mirada sobre Ucrania

El proyecto editorial coordinado por Olena Palko y Manuel Férez Gil, Descubriendo Ucrania, es un esfuerzo pionero por presentar al lector hispanohablante una visión del país despojada de la lente “rusocéntrica” que ha dominado la academia occidental durante décadas. En este contexto, la contribución de Mattingly actúa como el corazón político del volumen, estableciendo que la identidad ucraniana moderna es inseparable del reconocimiento del Holodomor.

Mattingly propone una “descolonización” de la narrativa histórica, alejándose de la idea de Ucrania como una periferia pasiva de Rusia. Argumenta que el Holodomor no fue un desastre natural ni un error logístico de la URSS, sino una política deliberada para someter a una nación que Stalin percibía como una amenaza existencial al proyecto soviético que tiene en la agresión rusa actual su continuación. No se puede entender la Ucrania de 2026 sin comprender el intento de exterminio de 1932.

Microhistoria de la infamia: La banalidad del mal en la aldea

Uno de los aportes más originales y críticos de Mattingly es su enfoque en la “microhistoria” de los perpetradores. A diferencia de los estudios que se centran exclusivamente en las órdenes firmadas por Stalin en Moscú, Mattingly analiza cómo se ejecutó el hambre a nivel local. Su investigación revela un sistema de dominación y control social extremo donde el régimen soviético movilizó a activistas locales y brigadas de choque para asegurar que “ni una espiga” quedara en manos del campesinado.

Este análisis introduce una capa de complejidad moral: el Holodomor no fue ejecutado por un ejército invasor, sino mediante una red de colaboración impuesta. El régimen creó un sistema de incentivos y terror que obligó a una parte de la población a participar en las requisiciones,........

© BioBioChile