Cuando el territorio recuerda: griegos, ucranianos y la batalla por la memoria
La historia de Ucrania es también la historia de las comunidades que, a lo largo de los siglos, han habitado su territorio, han construido ciudades, levantado templos, desarrollado lenguas y tradiciones y dejado huellas que sobreviven incluso cuando las fronteras, los Estados y las poblaciones han cambiado.
La presencia griega constituye uno de esos capítulos, desde las comunidades establecidas en el sur de la actual Ucrania hasta los greco-católicos ucranianos de las regiones occidentales, la historia de Ucrania está atravesada por una diversidad religiosa, étnica y cultural mucho más amplia de lo que a primera vista parece.
Mariúpol ofrece un ejemplo particularmente visible. Fundada en el contexto del asentamiento de los griegos de Crimea en el litoral del mar de Azov a finales del siglo XVIII, la ciudad se convirtió en uno de los principales centros de una comunidad que desarrolló sus propias formas de organización, tradiciones y lenguas.
Que las autoridades de ocupación rusa retiraran recientemente una estela que llevaba el nombre griego de la ciudad, Μαριούπολη, resulta significativo precisamente porque muestra que la ocupación de Mariúpol no se limita al control del territorio o a la transformación de su paisaje urbano, también alcanza los signos mediante los cuales ese territorio recuerda su pasado.
Pero la presencia griega en Ucrania no se limita al Azov ni puede reducirse a la historia de Mariúpol. El capítulo de Iuliia Buyskykh, “Católicos griegos ucranianos: en búsqueda de ascendencia, pertenencia e identidad”, incluido en Descubriendo Ucrania. Su pueblo, su historia y su cultura, conduce hacia otra región y otra experiencia histórica: las comunidades greco-católicas ucranianas de los territorios fronterizos entre Ucrania y Polonia.
El vínculo con Mariúpol es aquí meramente conceptual y ambos casos permiten observar, desde experiencias históricas muy diferentes, la profundidad de las presencias minoritarias en el territorio ucraniano y, sobre todo, preguntarnos qué ocurre con una comunidad cuando las fronteras cambian, las poblaciones son desplazadas y los lugares que alguna vez fueron centrales para su identidad adquieren nuevos significados.
Una Ucrania hecha de muchas memorias
Buyskykh aborda esta cuestión desde la antropología. Entre 2015 y 2018 realizó una investigación etnográfica en Subcarpatia, sureste de Polonia, una región marcada por la compleja historia de las relaciones polaco-ucranianas. A través de observación participante, entrevistas y notas de campo, estudió las relaciones entre católicos romanos, greco-católicos y ortodoxos y, especialmente, la manera en que las experiencias religiosas se entrelazan con recuerdos contradictorios, identidades y sentidos de pertenencia a determinados lugares.
Su punto de partida es especialmente interesante: las iglesias de la región no son solamente espacios de........
