Sexo, mentiras y negocios: el desenfreno y caída de los poderosos
Es claro que, como en el mito griego, los Ícaros modernos no escuchan la voz de la experiencia que aconseja no volar muy alto, cerca del sol.
Una gravísima crisis de legitimidad política está provocando en algunos países la publicación de millones de nuevos documentos, mensajes de texto, fotografías y videos que, durante años, recolectaron organismos policiales para determinar la magnitud de la red de abusos y negocios “gestionada” por el ahora extinto “gurú de las finanzas” Jeffrey Epstein.
Entre una multitud de escándalos, esas revelaciones se están transformando en tsunami mediático (más delante de seguro “legal-penal”) que, como en los casos del expresidente Bill Clinton, el billonario y filántropo Bill Gates, el director de cine Woody Allen o el intelectual progresista Noam Chomsky, amenaza al “legado” de algunos de los “más ricos y más famosos del mundo”.
En el caso del expresidente Clinton, existe abundante registro fotográfico de su cercanía con Epstein (y con su “estilo de vida”), pues, entre otros “detalles”, están documentados sus frecuentes viajes en el “Lolita Express”, el avión privado de Epstein, bautizado “para hacer honor” a la preferencia del financiero por las mujeres jóvenes (y muy jóvenes). Como quedó en evidencia en el caso de Mónica Lewinsky (una joven becaria de la Casa Blanca), ese gusto es compartido por el expresidente norteamericano.
Su esposa, la exsecretaria de Estado y candidata presidencial, Hillary Clinton, también ha sido asociada al asunto. Ambos han negociado su comparecencia ante una comisión del congreso de su país, que se ha hecho parte en el problema.
También está amenazado “el legado” de Bill Gates, filántropo de primera línea y antes “el hombre más rico del mundo”, cuyo divorcio la prensa vincula con una supuesta enfermedad de transmisión sexual adquirida durante encuentros con “chicas rusas’ del círculo de amistades de Epstein (con quien compartía actividades de la “Alianza para las Vacunas” de la Fundación Gates).
Algunos investigadores especulan que esas actividades altruistas facilitaron los contactos de Epstein con un popurrí de “celebrities” del mundo del espectáculo, los negocios y el poder (presidentes, primeros ministros, ministros de finanzas de países ricos, etc.), que comienzan a aparecer “nombrados” en los papeles liberados por el Departamento de Justicia norteamericano. Por ahora la participación de una larga lista de nombres ha sido “redactada” (ocultada), para proteger a “personas inocentes”.
Esto último solo ha incentivado la imaginación y la especulación respecto a quienes corresponden “los nombres y “rostros” ocultos por la censura de la autoridad norteamericana.
En juicios ventilados en tribunales de varios países, las partes acusadoras afirman que, entre las “víctimas de abusos sexuales”, figuran decenas de menores de edad captadas por la “socialité” inglesa Ghislaine Maxwell, hoy condenada a 20 años de prisión después de ser hallada culpable de “tráfico sexual de menores” por encargo de Epstein.
Maxwell parece ser el nexo original entre Epstein y el expríncipe-duque Andrés y su exesposa Sarah Ferguson (“Fergie”). A lo largo de los años Maxwell pasó de novia-oficial a encargada de proveer “amigas jóvenes” para Epstein, al igual que de “interface” con los nombrados exduques de York y los más exclusivos círculos de negocios y política del........© BioBioChile
