El centro está en otra parte
Lo que estamos viendo en el mundo, en América Latina particularmente, es una aguda polarización política, donde los gobiernos se los disputan la extrema derecha y la extrema izquierda, muchas veces autodefinidos como tales. Es la guerra en contra del otro por el hecho de pensar distinto. Y las decisiones que se toman por parte de los gobiernos tienen que ver con eso, descalificando de paso al que se les oponga.
De la izquierda a la derecha
Al dar una mirada lineal a las opciones en la vida tendemos a movernos entre los extremos. Ponemos una banderita en la punta izquierda y otra en la derecha. Si eso lo hacemos con las ideas, habrá dos extremos y luego esos extremos se podrán matizar hasta llegar al centro. ¿Qué será el centro en esta mirada? Pues ni más ni menos que un promedio de las ideas de uno y otro extremo, suavizadas por los matices del “degradé”.
Cuando se inició el proceso de la Revolución Francesa de 1789 y concurrían los tres grupos sociales (Clero, Nobleza y Estado Llano), se sentaban a la derecha los monárquicos y a la izquierda los que querían cambiarlo todo. Ahí está el origen. Y eso se reproduce hasta hoy en el hemiciclo de nuestro Congreso Nacional. Los que se sitúan en el centro quedan presionados por los extremos y más de una vez se moverán de acuerdo a la eficacia de las presiones que reciban.
Hay quienes creen que ese concepto de centro es el adecuado y entonces están buscando acomodos que los alejan de las ideas claras, las doctrinas coherentes y las posiciones consistentes. ¿Qué hubiera pasado si esos........
